San Miguel de Allende, la Ciudad Cosmopolita del Bajío

Por: Christian Velázquez

Cuenta la historia que en el año de 1880, a petición del padre de la iglesia del pueblo, Zeferino Gutiérrez Muñoz, albañil de profesión, restaura algunas fisuras y cuarteaduras que a lo largo de los años habían aparecido en el edificio.

Zeferino, sin contar con algún referente arquitectónico, recurre a un par de postales y fotografías que había guardado de catedrales europeas. Inspirándose en ellas, crea una nueva y majestuosa fachada de estilo neogótico, construcción que tardó aproximadamente diez años en concluirse porque fue realizada con cantera rosa extraída del antiguo volcán Palo Huérfano, Guanajuato.

Así surge la emblemática Parroquia de San Miguel Arcángel, ícono de esta ciudad, la cual está ubicada en pleno corazón de San Miguel de Allende. Dicha obra arquitectónica tiene un magnetismo por su belleza que llama poderosamente la atención, e invita a que nuestra mirada  se pose y se distribuya a lo largo y ancho de su imagen pétrea.

Esto es un ejemplo vivo, dinámico, de que el azar, la fortuna o la suerte -que más de una vez tratamos de servirnos de ella sin saber con certeza cómo de súbito se encadenan a nuestras vidas- encuentren el camino que nos recuerda que el  asombro aún es factible. Esto mismo sucede al recorrer sus calles, que a manera de río de adoquines, al fluir en ellos nos llevan a ese lugar asombroso.

Por eso no es ninguna casualidad que San Miguel de Allende, en el estado de Guanajuato, se haya posicionado ante propios y extraños como un destino turístico por excelencia. Su oferta cultural, arquitectónica, artística, histórica, hotelera, gourmet y con lugares de esparcimiento, hacen una ciudad rica y única en posibilidades.

El turismo internacional ha tenido en la mira a esta bella ciudad como un destino vacacional, pero también para vivir de manera permanente, siendo los más frecuentes estadounidenses y canadienses. El éxodo comienza a mediados de los años 50 del siglo XX, en que excombatientes de la Segunda Guerra Mundial son conquistados por sus atractivos turísticos y por la excelente educación de la ciudad. Hoy en día viven más de diez mil norteamericanos, sobre todo jubilados.

San Miguel de Allende alberga una diversidad cultural que la convierte en uno de los destinos top del país y que, desde que fue nombrada Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2008, no ha dejado de recibir decenas de reconocimientos que la distinguen como uno de los mejores lugares para visitar a nivel mundial.

Sumando adjetivos, es el primer destino en ganar por segundo año consecutivo el reconocimiento como la mejor ciudad del mundo que otorga la revista Travel + Leisure. A pesar de que San Miguel de Allende se ha convertido en cosmopolita al paso del tiempo, sus habitantes se reinventan y diseñan su particular estilo de vida, dando lugar a una sociedad que al mismo tiempo conserva y preserva su valioso patrimonio y la riqueza de sus tradiciones, multiplicando exponencialmente su atractivo.

El aire bohemio que se percibe es el aroma que se cuela por cada rincón, conquistando poco a poco el espacio. Esa creatividad volátil ha servido para infinidad de artistas que buscan la inspiración y darle a su lenguaje de expresión, cualquiera que este sea, la parte sustancial de su obra.

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